A decir verdad ya no me puedo explicar
el por qué sigo vivo.
Claro esta que no es el amor lo que me
hace respirar,
mas bien solo el temor
al fracaso absoluto.
Acaso no se trata de eso todo?
De estar siempre cayendo por un lado
y levantado por el otro.
La unica forma de vivir es la
mediocridad,
y la mediocridad lo absorbe todo.
Y es por esto que les ruego,
no me vengan con sus triunfos,
con sus logros y sus posesiones.
No me vengan con heridas ni cuchillas
fingiendo tener la frente erguida.
¡Pero si tiemblan tanto como yo!
No serian felices ni aunque sus éxitos
fuesen reales.
Y en su dureza reflejan aun mayor
fragilidad.
Su seguridad es una mascara de
hipocresía,
para variar un poco en la linea
histórica.
O espiral.
Y luego vienes con que te alejas.
Sé que soy implacable.
Y un cobarde.
Sé que puedo traicionar,
y lo he hecho.
Pero mis ojos miran por ultima vez las
cosas,
antes de que mi lengua las vuelva
polvo,
para volver a empezar.
Y tanto has temido la desnudez
implacable de mi razón.
Tanto temes ser descuartizada,
en unos cuantos segundos,
de todo lo que te llena de algo,
de un todo,
una pequeña totalidad que disimule la
tristeza.
Pero no he podido dejar que eso pase,
con atracción radioactiva he sofocado
hasta el ultimo centímetro que has cedido
que has liberado de tu yugo fronterizo,
hasta que en trincheras nos hemos
envuelto de nuevo en la nada,
y que nada mas fascinante es la que
hemos creado.
Ya hasta mi ausencia destruye cada
ilusoria esperanza de poder ser,
y mi ataque ha logrado tal
sofisticación,
que no he de hacer nada,
para que mueras cada segundo.
para que mueras cada segundo.
Porque has de saber que sin mi no eres
nadie,
solo muerte,
solo reproducción,
representación,
imaginería barata para simpatizarte a
ti misma,
para volverte amante, madre, esposa,
empleada, jefa, dictadora, tumba.
Mas lo único que sigue vivo aquí soy
yo,
y reitero que aun no entiendo el por
qué,
quizás la verdadera vida es el temor.
Mas la certeza y confianza solo es algo
mecánico y evolutivo.
Pues tiemblo de miedo,
y te hago el favor de temblar también,
ya que el único ataque que queda
es la retirada absoluta,
y dejar desbastado un desierto de hielo
y sombras,
para que no puedas ver por donde me
fui.