Aunque por ti tuviese que nacer de
nuevo,
y recorrer todo el continente en una
noche.
Aunque siempre este retrasado,
por no estar contigo
por no mirarte
o simplemente por no escuchar tu
canción.
Me declaro abierto a toda duda
me declaro enfermo de fiebre
me declaro un muerto en vida
por ti.
Compañera, es que no lo entiendes?
No sabes que nosotros somos el mundo
que viene?
Que la revolución es nuestra,
y no llegara hasta que seamos nosotros,
nuestro fruto en la verdad
del mundo nuevo que viene.
Es que tu, la mas iracunda de las
fieras,
muerta de miedo en enfrentarte a algo
grande,
cansada de luchar pero siempre
esquivando la verdadera lucha.
Eres tu, nadie mas.
Y lamentablemente, yo, un hombre
perdido desde que tus ojos me miraron
desde que te acercaste sin que te
viera,
como lo has hecho infinitas veces,
desde que la revolución se volvió
entenderte.
Y es eso justamente, compañera mía,
mi revolución es compenetre,
nuestra revolución es amarnos,
superar por fin todas las barreras que
separan a los hombres,
y que hunden al mundo.
Y yo, consciente de esto desde el
primer momento,
no soporto nuestra realidad,
como tampoco la riqueza.
¿cuantas veces he destruido mi propia
tristeza?
Y será necesario mucho mas...
a ti, que he de tratarte como la peor
alimaña
o como la diosa mas iracunda
a ti, que nunca olvidas nada,
aunque vives como si el olvido fuese la
única forma de existencia.
A ti, que vives dentro de tus propias
fronteras,
dentro de tus mundos confortables y
prescindibles
dentro de tus propias mentiras.
Yo te invoco a ti,
mi guerrillera eterna perdida en una
ciudad en ruinas,
en una sociedad sin lógica.
A ti, mujer, te llamo.
Te llamo desde lo profundo de las
mentiras que te he dicho
o mi misma muerte contigo como jueza.
Te llamo desde la vergüenza misma,
la peste, el odio y todos los rencores
del universo.
Cuanto mal nos ha traído conocernos en
el momento de las derrotas!
Es por eso que no te permitiré
olvidarme,
no permitiré que te vayas y corras
lejos de aquí para descansar en el lecho de seres inmundos.
No permitiré que me olvides, hasta que
vuelvas.
Y volverás, el destino dialéctico del
mundo me previene.
Las tristes horas del tiempo infinito
me previenen.
Pero tu volverás, no por mi.
Volverás porque no hay otra forma,
si quieres entregate durante 100 años
a los podridos brazos de mis enemigos.
Pero tu volverás, por el mundo nuevo.
Y lo diré así, amor mío, ultima
caricia de un mundo que se ha ido,
y que nunca fue realmente, tan solo una
imagen perpetuada en tu rostro
en tus manos, en tu voz.
Las palabras se me atragantan en cuanto
a tu propio ser,
puedo tener explicaciones para todo,
pero tu estas fuera de ese todo.
Eres eso que nunca comprenderé del
mundo,
eso que se escapa.
Y es por esto que has dicho que vivimos
en mundos paralelos,
ciertas palabras, para una situación
tan complicada.
Como haremos entonces para vencer a
nuestros enemigos,
que efectivamente viven en mundos
paralelos?
Amor mío? Aun no lo ves?
Insisto mil veces: el destino del mundo
se define en nosotros.
Seré mil veces mas valiente,
porque tu volverás.
Y por fin podremos tener los hijos que
este amor nunca pudo tener
será un hijo en la grandeza de
nuestros seres, y vivirá por la historia que nos declarara
vencedores.
Por eso clamo, Valentina.